Gotas de condensación en el cristal de una ventana de aluminio blanca por la mañana en invierno

Despertarte y encontrar los cristales llenos de gotas es algo habitual cuando llega el frío. La condensación en ventanas aparece cuando el vapor de agua del aire interior toca una superficie fría y pasa a líquido. En la mayoría de los casos indica exceso de humedad en casa, no una ventana defectuosa, aunque la ventana también influye.

Entender dónde aparece la condensación te dice si basta con ventilar mejor o si conviene revisar la carpintería.

Por qué se produce la condensación en las ventanas

El aire caliente puede contener más vapor de agua que el frío. Cuando ese aire entra en contacto con un vidrio o un perfil cuya temperatura está por debajo del llamado punto de rocío, el vapor se condensa.

En casa generamos humedad sin darnos cuenta: al respirar, cocinar, ducharnos, tender ropa dentro o con plantas. En una ciudad como Burgos, con inviernos fríos, la diferencia entre el interior y el exterior hace que el fenómeno sea más frecuente.

Dónde aparece la condensación y qué significa

En la cara interior del cristal

Es la más común. Suele indicar que la humedad ambiente es alta o que la superficie del vidrio está muy fría. Se resuelve, sobre todo, controlando la humedad y la ventilación.

En los marcos y perfiles

Un perfil de aluminio sin rotura de puente térmico conduce el frío hacia el interior y se enfría más que el vidrio. Por eso la condensación y el moho en el marco son típicos de carpinterías antiguas. Lo explicamos en nuestro artículo sobre la rotura de puente térmico.

Entre los dos cristales

Si el vaho está dentro de la cámara del doble acristalamiento, la estanqueidad del vidrio ha fallado. Ventilar no lo arregla: hay que sustituir el vidrio o la ventana.

En la cara exterior

En vidrios muy aislantes, puede aparecer vaho por fuera en mañanas despejadas y frías. No es un defecto: el calor interior apenas atraviesa el cristal y su superficie exterior se enfría.

Cómo evitar la condensación en ventanas

Estas medidas reducen el problema sin obras:

  • Ventila de 5 a 10 minutos al día abriendo del todo ventanas enfrentadas. Es más eficaz que dejar una ventana entreabierta mucho tiempo. Las ventanas osciloparalelas permiten ventilar sin corrientes.
  • Mantén la humedad relativa en torno al 40-60 %. Un higrómetro sencillo te indica cuándo se dispara.
  • Evita tender ropa dentro y usa la campana al cocinar y la ventilación del baño al ducharte.
  • No apagues la calefacción del todo ni tapes los cristales con cortinas pesadas o muebles pegados: dificultan que el aire circule.

Cuándo conviene cambiar las ventanas

Si pese a ventilar la condensación es constante, conviene revisar la carpintería. Las señales más claras son vidrio simple, doble acristalamiento con vaho entre cristales, perfiles sin rotura de puente térmico, juntas deterioradas y holguras que dejan pasar aire.

Antes de decidir, comprueba cuándo aparece el problema: si ocurre solo en las habitaciones donde cocinas, te duchas o secas ropa, el origen está en la humedad y no en la ventana. Si se repite en todas las estancias y también en los marcos, la carpintería tiene más peso en el problema.

Una ventana nueva, con perfiles con rotura de puente térmico y un vidrio de baja emisividad, mantiene más caliente la superficie interior del cristal y reduce el riesgo de condensación, aunque no la elimina por completo. Además, una ventana más hermética renueva menos aire por sí sola, por lo que seguirá siendo necesario ventilar a diario.